La vida puede verse con realismo, optimismo o pesimismo. Las investigaciones muestran que la mayoría de las personas tienden a ser optimistas o pesimistas. También se ha demostrado que el optimismo está relacionado con un mejor rendimiento, menos estrés, mejor salud y longevidad.
Incluso si naciste con inclinaciones negativas, es posible entrenarte para practicar la visión optimista hasta cierto punto. El optimismo y el pesimismo se basan en diferentes estilos de pensamiento para explicar los eventos de la vida, como los éxitos y fracasos. Estos estilos de pensamiento también están estrechamente relacionados con la autoconfianza y la autoestima.
Pensamiento optimista: Los optimistas explican los eventos positivos como algo que ha sucedido gracias a ellos (una causa interna). Ven estos eventos como indicaciones de que son capaces de asegurar que otras cosas positivas sucedan en el futuro y en otras áreas de sus vidas. Su autoconfianza se ve incrementada por eventos positivos.
Por el contrario, tienden a ver los eventos negativos como algo que no es su culpa (causa externa). Los ven como aislados y sin conexión con otras áreas de sus vidas. Su autoconfianza no se ve afectada.
Para una persona optimista, los eventos negativos vienen y van rápidamente (sin aferrarse a ellos), pero los eventos positivos refuerzan la autoconfianza y la autoestima, y confirman su capacidad para provocar cosas buenas, así como resaltar la bondad en la vida. Aprender a pensar de esta manera es beneficioso para nosotros y para quienes nos rodean. El optimismo es contagioso, al igual que el pesimismo, así que sé consciente de tu comportamiento, sabiendo que habrá consecuencias (posibles y negativas).